Momentos magicos
Portazo, el golpe casi atraviesa la pared. Una sensación de libertad tras cerrar definitivamente la puerta con un sonido seco y cortante que alivia el rostro de Roberto, no puede creer que por fin cerrara la puerta, cerró la puerta por primera vez. Se acerca y observa por la mirilla, presiona su cara contra la puerta, ella no está se ha ido para siempre. Han discutido acaloradamente. Esto pasó hace tres días, 5 horas y 34 minutos.
Esta pensando recorriendo por la memoria donde puede encontrar momentos mágicos, como cuando una persona crea sensaciones a quien tiene al otro lado del pasillo, una mirada cómplice de haber conseguido al menos un mísero papel a su favor en la lucha por hacer el mundo más justo, como cuando Laura era joven y en el parque bailaban, tocaban la guitarra y cantaban a toda voz o como le pasa ahora, en el ático de Blanca esta con el colchón fuera esperando que se haga de noche, ella sigue acostada pero por el rabillo puede ver los cuadros que pinta Blanca. Parece salir de su sueño repentinamente y se va corriendo a poner un disco de Mott the Hopple, pone la canción All The Young Dudes y comienza a bailar. Blanca sale de su cuadro, Laura se ha puesto a bailar dandolo todo, mueve su larga melena de un lado a otro. Hace 30 grados y ya esta plenamente de noche, el calor es insoportable no corre ni una brisilla que refresque el sudor. Laura se quita la ropa sudada, se queda completamente desnuda. Coge a Blanca por detrás le quita los pinceles le pide que pare de pintar que ya es de noche y que las velas no alumbran lo suficiente. Blanca siente como Laura la abraza con su cuerpo desnudo por la espalda, sus brazos recorren su vientre, una pausa, un momento incómodo que se vuelve excitante, Laura le besa en el hombro. Los pinceles caen y seguido el vestido de Blanca se posa en sus pies, se da la vuelta. Laura y Blanca se miran a los ojos profundamente en medio del silencio en ese pequeño momento en el que el instante cobra importancia sobre todo lo demás. Una decisión, un paso es lo que hace falta para elegir entre dos caminos. Ya esta tomada, sus corazones van como agua para chocolate, no apartan su mirada, Laura da el primer paso. Como si Blanca fuera una presa se lanza sobre sus labios, ambas se besan como si jamás pudieran volver a besar a nadie, no les queda ni respirar, se cogen con fuerza, se balancean por el espacio que queda entre los caballetes y el colchón, el lugar se vuelve tan reducido para ellas que los cuadros empiezan a caer, las pinturas forman recorridos, caminos hacia el desagüe. Se tocan sus cuerpos, a penas caen encima del colchón y aún no han separado sus lenguas. Pronto comienzan a hacer el amor, sin saber, sin esperar que aquello fuera a pasar por sus vidas. ¿Fue por ese instante, por ese silencio, esa pausa de dos cuerpos tocandose seguida de una pequeña caricia de las manos de Laura en el vientre de Blanca? ¿alguna vez alguna de las dos se lo había planteado? sólo surgió y nada más, el momento quedó así de bello.



